Seguramente has escuchado el término de “ergonomía” antes. Un cepillo de dientes ergónmico, un asiento ergonómico, etc. Pero ¿Qué es la ergonomía?

Es la adaptación del entorno a las necesidades del ser humano, ya sean físicas, tangibles e incluso socio-culturales. Es decir, que involucra mucho más que un mero atributo de venta.

Para determinar si un espacio o mobiliario es ergonómico, lo primero que se tiene que hacer es estudiar a quienes van a utilizarlo, sus medidas físicas o antropométricas (una excelente referencia es el libro de Panero, en el que se recopilan medidas estadísticas de la población). Con base en ese estudio es que se determinan las alturas de las mesas, el espacio para las piernas necesario para un cómodo uso de un mueble e incluso el color de algún producto.

Teniendo como base las medidas de una población, podemos determinar los mínimos y máximos necesarios para que un mueble o un espacio sea usado por la mayor cantidad de personas. Pero la ergonomía no solo se encarga de ajustar los productos en cuanto a tamaño, también existen otros aspectos que hay que considerar a la hora de diseñar un espacio.

Recordemos que  el diseño de interiores, no solo abarca el aspecto estético, si no también el funcional, por lo que los acabados de un mueble, el color e incluso las texturas tendrán un impacto en el uso del producto por parte del usuario final. Por ejemplo. Si un mueble con cajones no tuviera una manija de la cual jalar para abrirlo, no solo sería dificil acceder al cajón, sino que también el mueble no le comunicaría al usuario que tiene un cajón que puede abrirse; por lo tanto la manija en un mueble cumple dos funciones.

Lo mismo ocurre con las texturas, una textura suave y acolchada como el tercipleo de un cojín es una invitación a que el usuario se siente y recueste su cabeza en él. Contrario a una superficie fría y dura como un acero, en la que lo último que se pensaría es que se ocupa para descansar. Pudiera sonar muy obvio, pero recordemos que en el diseño de espacios a veces la creatividad pudiera llevarnos a pensar fuera de la caja y es necesario tener una guía para proponer algo estético y a la vez viable.

Ahora que sabes algunos de los conceptos básicos de la ergonomía aplicada al diseño interior, te darás cuenta de que diseñar un espacio involucra muchas más cosas que solo se vea bonito. Es por eso que un interiorista necesita de una formación completa, para que de esta manera te ayude a lograr proyectos que satisfagan todas tus necesidades.

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