1. Los muebles, de estructura metálica. Destacan en espacios neutros. Los sofás, con cada día más bajos y están pensados más para tumbarse que para sentarse.

2. La luz, siempre indirecta. Todos los espacios deben tener puntos de luz que refuercen zonas concretas y elementos que potencien y proyecten el espacio. La tendencia a desnudar la estructura de los propios edificios sigue latente en las decoraciones el próximo año.

3. Los colores: Paletas radicalmente opuestas pero complementarias. Entre los cravings están el rojo picante, el naranja flamenco dulce y el púrpura intenso. Los clásicos tienden hacia la naturalidad: el cisne blanco, el color camello, el verde azulado intenso, el franela gris, el caviar negro y el rojo burdeos.

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